Cataluña sale cara en urnas: 120 millones de euros en solo siete años

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En condiciones normales, desde 2010 Cataluña solo habría celebrado dos elecciones autonómicas, pero va por las cuartas, más las dos consultas ilegales

El independentismo, que ha situado a Cataluña en la excepcionalidad sociopolítica, también ha dejado una estela de costosa inflación electoral. La inestabilidad política, los gobiernos fallidos, los adelantos electorales y los referéndums ilegales han dejado una cara lista de citas autonómicas con las urnas, extraña en sí misma por excesiva -y por cara-:seis comicios en siete años, con un coste acumulado de al menos 120 millones de euros. Y todo esto en una región que necesita del auxilio permanente del Estado para mantener a flote sus arcas públicas.

Sin contar las elecciones a Cortes Generales, las municipales y las europeas, desde el año 2010 los catalanes salen a una media de unos comicios autonómicos cada catorce meses. Hubo elecciones catalanas en noviembre de 2010, en noviembre de 2012 y en septiembre de 2015, a las que seguirán las convocadas para el próximo 21 de diciembre. Y, por si fuera poco, el independentismo ha acumulado en su haber, en este tiempo, dos referéndums ilegales: el del 9 de noviembre de 2014 y el del 1 de octubre pasado.

Entre las elecciones catalanas de 2010, 2012 y 2015, el gasto total sumó algo más de 95 millones de euros. A eso se añaden los 5,13 millones de euros de dinero público que -según la Justicia y el Tribunal de Cuentas- el Ejecutivo de Artur Mas destinó ilegalmente a la consulta independentista del 9 de noviembre de 2014. Mientras tanto, falta por conocerse cuánto costó el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre y cómo se financió, algo que queda a expensas de las investigaciones en curso. Y a todo ello habrá que añadir la factura que dejen las elecciones catalanas del próximo 21 de diciembre.

De media, los partidos que concurren a los comicios autonómicos en Cataluña vienen a gastarse, en total, unos 13,5 millones de euros por campaña electoral. Por ejemplo, en 2010 se gastaron 14.878.516 euros, 12.777.944 euros en la campaña de 2012 y 12.177.814 euros en la de septiembre de 2015.

La mayor parte de ese gasto de los partidos acaba sufragándose con cargo a subvenciones oficiales. Así, la Generalitat repartió entre los partidos políticos más de 25 millones de euros en subvenciones electorales por su participación en las autonómicas catalanas celebradas en 2010, 2012 y 2015. La mayoría de esos fondos públicos han acabado en las arcas de los partidos independentistas.

A eso se añade el gasto que lleva aparejada toda la maquinaria oficial de organización y gestión de los comicios, una intendencia electoral en la que la Generalitat lleva gastados unos 55 millones de euros desde el año 2010. A esa cantidad habrá que sumar ahora lo que costará repetir ese dispositivo para los comicios del próximo 21 de diciembre.

En 2015, la Generalitat detalló que el presupuesto para la intendencia electoral de aquel año ascendía a 15,6 millones de euros, casi 10 millones menos de lo que había costado la de 2012, según presumieron desde el «Govern». En los comicios autonómicos de 2010, a la Generalitat se le fueron unos 16 millones de euros en sufragas el dispositivo técnico y burocrático de los comicios.

Pagado con fondos públicos

Desde noviembre de 2010, el dinero fulminado en Cataluña por citas electorales de ámbito autonómico supera ya los 100 millones de euros. Contando lo que se irá en los comicios de diciembre, todo apunta a que la factura engordará hasta situarse por encima de los 120 millones de euros en apenas siete años. Y casi todo ese dinero acaba cargándose a las arcas públicas, no menos de 110 millones.

El problema no es solo el elevado coste que lleva aparejada la celebración de unas elecciones y su correspondiente campaña electoral previa. En el caso de Cataluña, el meollo de tan abultada factura acumulada desde 2010 radica en la inusual frecuencia con la que el independentismo ha plantado las urnas ante los catalanes, incluso con convocatorias ilegales para alentar la secesión.

Inestabilidad política

La incapacidad de Artur Mas para agotar mandatos, la inestabilidad gubernamental en la que se instaló el independentismo con la deriva de Puigdemont y Junqueras, los ilícitos y las sombras de corrupción han conformado el telón de fondo de una Comunidad que, desde el año 2010, en condiciones normales solo tenía que haber celebrado dos elecciones autonómicas y, sin embargo, en diciembre van a sumar la sexta. La cifra incluye los dos referéndums ilegales organizados por el independentismo desde la Generalitat, primero con Artur Mas y luego con Carles Puigdemont.

 

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