Gobierno español certifica injerencia rusa y venezolana en el “procés”

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La versión digital de elindependiente.com publicó un artículo que refleja la injerencia de Rusia y Venezuela en la consulta electoral que se celebrará el próximo 21 de diciembre en Cataluña.

El Gobierno maneja informes poco tranquilizadores sobre la autoría real de esas injerencias y perfiles que llenan las redes sociales de informaciones falsas sobre el procés. El CNI apunta a Rusia como responsable de los ataques con origen venezolano, en torno a un 30% de los mismos. Además, la información procedente de Estados Unidos en poder de Exteriores, el Ministerio de la Presidencia e Interior es que “rusos y chinos han tomado el control del régimen de Maduro”. Es por ello que los ataques e injerencias de Venezuela parecen tener autoría rusa, aunque el Ejecutivo pasa de puntillas sobre si la Administración Putin está detrás de ellos.

“Tenemos pruebas de las injerencias desde Rusia por informes del CNI que tiene Moncloa, pero no nos consta que detrás esté el Gobierno ruso”, explican a El Independiente fuentes conocedoras de dichos documentos. El tema es lo suficientemente delicado como para ir con pies de plomo al objeto de evitar un choque diplomático, que es una de las cosas que más preocupa de la comparecencia de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el próximo jueves en la comisión de Gastos Reservados del Congreso a petición del PSOE.

Rusia niega las acusaciones hasta el punto de activar a su diplomacia. El embajador ruso en España, Yuri Korchagin, remitió una carta al presidente de la Comisión de seguridad nacional del Congreso, el ex ministro José Manuel García Margallo, para reiterar el apoyo de su gobierno a la “integridad territorial de España” al tiempo que calificaba de “verdaderamente amistosas”, las relaciones entre ambos países.

Se le atribuye a Rusia, utilizando además a Venezuela como plataforma en el caso de España, haber adecuado a las nuevas tecnologías una “guerra propagandística” que a través de la red posee un infinito poder de penetración y difusión, sin contar con el temor, fundado, de ciberataques que puedan tener como objetivo el recuento de la jornada electoral del 21-D, que es la gran preocupación de fuerzas políticas como Ciudadanos.

El 55% de perfiles falsos que difundieron informaciones aún más falsas sobre el referéndum independentista ilegal del 1 de octubre provenían de la Federación rusa y el 30% de Venezuela. También el presidente Maduro se subía al carro de las falsas noticias, muy en su línea, al afirmar que en España “hay presos políticos”. Bien es cierto que el régimen venezolano ha sido de los pocos en apoyar el proceso independentista.

La “guerra híbrida” y el “ciberespacio”

Estados Unidos, Reino Unido y Holanda están investigando las campañas de desinformación y desestabilización en la red. La preocupación no es mera anécdota. Hasta un personaje como Donald Trump ha tenido que dar carta de naturaleza a una intromisión que minó las posibilidades electorales de su adversaria electoral, Hillary Clinton. Tras el Brexit, en el año 2006, se intervinieron más de 400 cuentas de Twitter falsas que se gestionaban desde San Petersburgo para apostar por la salida de Londres de la Unión Europea.

El tema está alcanzando tal intensidad que España cree que debe ser un asunto a abordar en el ámbito de la Unión europea con la colaboración de los operadores y de las redes sociales como Twitter y Facebook. Porque la previsión es que esto no ha hecho más que empezar y el nivel de noticias falsas (fakes) se va a incrementar exponencialmente en lo que se ha dado en llamar “guerra híbrida”, esto es, una contienda no convencional que cambia los soldados por la red o por interferir en los mercados.

 

vía elindependiente.com

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